La Fototeca Comunitaria trabaja con archivos en su estado de vulnerabilidad.
Se sitúa en ese momento en que la imagen aún no ha sido fijada por el discurso.
Cuando todavía puede ser leída,
olvidada
o transformada.


La memoria es un ejercicio.

La Fototeca Comunitaria es un contra-archivo que desempolva el álbum familiar para exponerlo al público con orgullo y cuidado. Un espacio de encuentro, creación y memoria compartida intergeneracional.

Luz Gutiérrez Valdivia 1975 

LINEA DE TIEMPO
2020 — Origen
Un archivo digital crece desde el gesto íntimo de compartir. Miles de imágenes reaparecen y revelan una memoria dispersa que empieza a organizarse colectivamente.

Aura Giraldo Melgar en la puerta de su casa con sus cinco hijos. Puno 1965

Fundación Fototeca Comunitaria de Santa Beatriz con el equipo y participantes en la Casita Rosada del CCEL. Lima Noviembre 2023


2023 — Santa Beatriz
Centro Cultural de España en Lima
Vecinos abren sus álbumes y sus historias. La memoria del barrio se activa en talleres, testimonios y una exposición donde los protagonistas se presentan a sí mismos.

2024 — Mirar-me, Puno
Ministerio del Cultura del Perú - Colegio Santa Rosa
Jóvenes convierten la fotografía en un lenguaje propio. Entre procesos experimentales y diarios visuales, la imagen deja de heredar memoria para empezar a producirla.

Colegio Santa Rosa Puno Julio 2024

Taller previo a la exposición en la Alianza Francesa de Lima

Alianza Francesa de Lima
El archivo se vuelve migrante. Fotografías y relatos conectan generaciones y territorios, construyendo una identidad compartida entre Francia y Perú.
2Mares
Una imagen viaja sin revelarse. El trayecto deja huellas sobre su superficie, convirtiendo la fotografía en testigo material del desplazamiento.
PrÓximamente 

Fototeca Comunitaria del Yaravi en Arequipa con la Alianza Francesa de Arequipa
Fototeca Comunitaria del Altiplano en Puno con el Centro Cultural Peruano Norteamericano 
GALERÍA DE FOTOS
DOCUMENTACIÓN AUDIOVISUAL
EXHIBICIONES, CIRCULACIÓN Y MEDIACIÓN
Notas sobre el archivo y la fototeca comunitaria 
Por Alvaro Acosta

1. El archivo valioso por huérfano
Me interesa el archivo en el momento en que queda huérfano.
Cuando reconoce su propia vulnerabilidad, como un cuerpo que empieza a desaparecer.
Una fotografía muere cuando ya no queda nadie que pueda nombrarla.
Cuando la última persona capaz de reconocerla deja de estar, la imagen pierde su anclaje y entra en otro régimen: el de la conjetura.
Las colecciones privadas están llenas de estas imágenes.
Fotografías empotradas en un tiempo deducido, reconstruidas a partir de fragmentos, sostenidas por la ilusión de que es posible contener algo de verdad en ellas.
Un archivo-cementerio.
Sin nombres, sin relatos, sin flores.
La fotografía, como las flores, está destinada a morir desde el momento en que es expuesta a la luz.
La luz no solo revela: también hiere.
Se inscribe como miles de agujas sobre la materia fotosensible —en la gelatina de los haluros de plata, en el nitrato de una cianotipia, en las fibras orgánicas que la sostienen— dejando una marca irreversible.
Toda fotografía es, en ese sentido, un tatuaje.
El archivo está vivo únicamente cuando reconocemos esa muerte.
Lo que viene después —la clasificación, la interpretación, la exhibición— es una forma de reanimación.
Una práctica cercana a la nigromancia.
Las imágenes regresan, pero no intactas:
visibles, sí, pero desplazadas de su origen.
Como cuerpos sin memoria que aún pueden afectarnos.
En ese intervalo —entre la desaparición y la reactivación— surge la Fototeca Comunitaria.
No como un intento de fijar la verdad, sino como una metodología que entiende el proceso como resultado.
La fototeca no busca cerrar el archivo, sino abrirlo.
Se ensucia las manos escarbando en la tierra de la memoria fotográfica, cotejando versiones, sosteniendo incluso aquello que no puede verificarse.
Porque toda memoria es también un deseo.
Un deseo de saber quiénes fuimos, quiénes somos,
y de imaginar las formas en que seremos olvidados.
La fotografía no detiene el tiempo:
lo corta.
Extrae un fragmento del flujo de lo real y lo convierte en una decisión.
Una decisión de luz y de tiempo.
No recordamos lo que sucedió,
recordamos cómo lo vimos.
Y en ese gesto, la realidad deja de ser un hecho
para convertirse en construcción.

Segunda y Tercera parte en contrucción.
Back to Top